sábado, 4 de enero de 2014

Navidad en familia!! :)

Buenas noches a todos!

Estamos a 4 de enero, y aunque en España (en casa) todavía queda el día de Reyes, para nosotros (para mí) la Navidad se acabó el jueves, cuando mis papis y mi hermano se fueron... :(

Como os conté en la entrada anterior, llegaron el domingo 22 de diciembre. El aterrizaje estaba previsto para las tres de la tarde, pero cuando abrí un ojo a las 6:30 am (hora a la que ya tenían que estar despegando de Londres) y vi que no tenía ningún mensaje diciendo que todo iba bien... Me extrañó. Y efectivamente, había cambios. La escala en Londres era demasiado corta, y además el vuelo de Madrid salió con media hora de retraso... Total, que lo que al llegar nos contaron es que en Londres, después de pasar cinco controles, perdieron el vuelo, los de la compañía les dijeron que tenían que esperar hasta el día siguiente para coger el mismo vuelo del domingo... y mi padre puso cara mustia (en palabras de mi hermano ;p), y entonces consiguieron que les reubicaran para ese mismo día. Así que llegaron a las siete de la tarde. Y al aeropuerto de Dulles fuimos Juancar y yo a buscarles. Estuvimos una hora y pico esperando a que salieran, y vimos saludarse a gente de todas las nacionalidades. ¡Pero a ningún español! Y es que cuando les vi aparecer, sin pensarlo, ¡¡salté la valla y corrí a abrazarles!! Juancar dice que se escuchó algún: "¡Ohh!", pero yo de eso no me enteré (Comentario JC: En realidad la estaba sujetando y me dijo Sueeeeltame, saltó una valla y casi tira a su hermano al suelo del abrazo, y sí, hubo un Ohhh!! y mas después de ver a gente de otras culturas que se reencontraba con su hija de 12 años y le estrechaba la mano como saludo). Yo sólo sentía una felicidad inmensa e indescriptible de tenerles aquí conmigo después de casi cinco meses... ¡Qué alegría tan grande!

Llegaron súper ligeritos de equipaje, porque las maletas se quedaron en Londres... Así que no hubo problemas de espacio en el coche que habíamos alquilado...

Al llegar a DC les dimos una vuelta desde el coche para que vieran que, efectivamente, estaban aquí, y en cuanto dejaron en casa el equipaje de mano nos fuimos a cenar al Busboys and Poets, que es un sitio que nos gusta mucho de hamburguesas y comida americana semejante...(Además tienes apartado de biblioteca para cogerte un libro mientras te tomas un café).

El lunes, como estábamos pendientes de que llegaran las maletas, estuvimos en casa; papá y Manuel fueron al gimnasio, bajamos a comprar al súper que tenemos en el edificio, salimos a dar una vuelta por aquí alrededor... Pero las maletas ni flores. Y como ya habían pasado más de 24 horas, esperamos a que Juancar llegara de trabajar (el pobre no ha tenido vacaciones...) y nos fuimos al Pentagon City a comprar unos trapitos con el dinero del seguro. Estuvimos en Macy's... y arrasamos! Nos hicieron todos los descuentos del mundo, así que en mi vida he visto el dinero dar tanto de sí como aquel día. Fue una situación muy divertida. Cuando estábamos pagando la cajera se lo estaba pasando pipa con nuestras compras.




¡¡Las maletas llegaron aquella noche a las dos de la mañana!! ¡Por fin! Una llegó sin plastificar, pero ¡¡estaban perfectas y llenitas de cosas para nosotros!!

El martes salimos de casa sobre las once y bajamos paseando por la calle 16 hasta la Casa Blanca. Hicimos unas fotos, subimos al hotel más antiguo de Washington que tiene unas vistas muy bonitas de toda la ciudad, y después paramos a comer un perrito antes de acercarnos hasta la parte de atrás de la Casa Blanca donde estaban el árbol de Navidad y los trenecitos que tenían montados a los que todo el mundo echaba centavos. Luego seguimos bajando hasta el Mall, vimos el Washington Monument (el Obelisco), y empezamos a caminar hacia el Capitolio. Y después de contemplar lo precioso que es, y ya que estábamos cerca, llegamos hasta mi cole. Y cuando llegamos... Estaba cerrado!! Y es que como era Nochebuena, llamaron para que cerraran a las dos en vez de a las cuatro y media. Comimos en la tienda de los sandwiches donde suelo comer yo a diario (que están buenísisisimos!), y después de los casi 11km. que habíamos caminado... Volvimos a casa en autobús. ¡Y Juancar ya estaba en casita!

Aquella Nochebuena tuvimos un menú de lo más español: tortilla de patata, croquetas (rebozadas con cornflaques porque no conseguimos pan rallado), jamón, lomo, paté y gambas.




Y de postre turrones, marquesitas y mazapanes. ¡¡Todo buenísimo!! ¡¡Y vino Papá Noël desde España!! Y me trajo la colonia que más me gusta, una barra de labios desde Carbajosa con una notita muy especial (de mi Raquel), unos panties, calcetines y zapas de mi Lidia (también con mensaje), y a los dos nos llegaron unos guantes súper calentitos con una historia preciosa que os voy a transcribir a continuación (escrita por mi tía Mariángeles, a la que tanto quiero):

LOS GUANTES DE NAVIDAD
Cuando entré, solamente los vi a ellos. Estaban tan tristes en el expositor de la tienda de Sari... "Hola", me dijeron. "Seguramente tú tampoco querrás comprar unos guantes para regalar. Somos poquita cosa, ¿verdad?". "No", contesté. "Lo que pasa es que busco algo muy especial para unas personas muy queridas y que están lejísimos. Toda mi familia y yo queríamos que supieran lo que les queremos y significan para nosotros. Nos gustaría que sintieran las caricias y abrazos de su abuela Manolita, sus tíos, sus primos y de los peques. Y eso es tarea difícil...". "¡Somos lo que necesitas!" contestaron felices. "Cumpliremos al dedillo vuestro deseo en cuanto nos pongan en sus manos. Además, ocupamos poquito. Que nos pongan con el jamón y el turrón. No daremos un ruido".
Y volando van los guantes mágicos de la Navidad . Seguro que llegarán.
Os echamos de menos, pero estaréis bien acompañados. A ellos también les echaremos de menos. ¡Feliz Navidad!

Y después de unos regalos tan geniales y de un jersey súper calentito de mi niño (y alguna cosita más), y de un día en Harley para él, fuimos a tomar una copita con el resto de españoles que cenaban en casa de Irene.

El día de Navidad salimos por la mañana... y parecía que estábamos en una ciudad fantasma. Nadie paseando, todas las tiendas y restaurantes cerrados, casi ningún coche... Según Juancar y Manuel, era Walking Dead. Así que fuimos por el Mall, pero esta vez hacia el Lincoln Memorial. Allí sí que había turistas. Después seguimos caminando hasta George Town donde comimos (¡no fue fácil encontrar un restaurante abierto!). Volvimos a casa también andando, así que otros casi nueve km. nos hicimos. Y mi madre cansaíta perdida jiji.





 El apocalipsis ha llegado








El jueves teníamos hora para visitar el Capitolio. Juancar se fue al cole y Manuel no vino porque tenía cosas que hacer de la Carrera, así que solo fuimos los tres. Mamá estaba reventada! Sólo quería llegar, y llegar YA... Pobre, que palizas a andar le he dado...

Después de la visita quedamos para comer con Manuel en Chinatown. Fuimos al Chinito Happy Hour que está también en la Calle 18, y pedimos comida para quince aproximadamente...
Al  llegar a casita teníamos sorpresa... ¡Una postal desde Salamanca de los papis y la hermana de Juancar! Qué bien sentirnos tan queridos :)
Ya por la tarde salimos a tomar una cerveza. Sólo llevaban ID Juancar y mi padre, así que como dimos con un camarero "muy legal" y que nos pidió identificación a todos, no pudimos tomar más que una Coca Cola. Las risas que nos pasamos compensaron el "enfado" inicial. Pasamos por el Jumbo Slice Pizza y nos llevamos la cena a casa. Preparamos la maleta para NUEVA YORK!!! y a dormir, que había que madrugar un montón!

El viernes, después del madugón de las seis de la mañana, llegamos a mi ciudad a la una de la tarde. Yo llegaba muerta de hambre, pero cuando llegamos al apartamento que habíamos alquilado se me pasó el hambre de verlo. Los inquilinos anteriores acababan de irse, así que estaba todo revuelto, sin limpiar, era minúsculo... En fin, que a mí me entró una mala leche horrible... Pero bueno, la verdad es que se me pasó rápido, en cuanto empezamos a ver Manhattan con la que se me pasan todos los males. Entramos en la Biblioteca, caminamos desde Times Square hasta Washington Square, seguimos hacia el World Trade Center, pasamos por Wall Street, y cogimos el Ferry hasta Staten Island para ver la Estatua de la Libertad. Después volvimos hacia Times Square para quedar con Juancar, que llegó a las nueve y media. Cenamos en el Five Guys una súper hamburguesa y ya empezamos a caminar hacia "casa", pero por el camino, en Bryant Park, nos encontramos con la pista de hielo y allí estuvimos un buen rato viendo a la gente patinar. ¡Qué buen rato nos hizo pasar un chico con estilo propio! ¡Qué risas! Después de aquello ya nos fuimos a dormir. El apartamento ya me pareció otra cosa, limpio y recogido. ¡¡Y la zona buenísima, calle 32 con la 2ª!!




El sábado, después de dormir tan a gusto y levantarnos tranquilamente, fuimos a desayunar a la estación más preciosa que he visto en mi vida, Grand Central. Había una personaja a nuestro lado dando la vara, y de repente dijo papá: "Oh My Good My Head!! Me está volviendo locooo!!", así, como suena. Nada de GOD, sino GOOD, y la personaja le miró muy extrañada como pensando: "Está más loco que yo". Y se fue. Y nosotros partidos de risa :D
Después de un millón de fotos en la estación, y de fotos delante la bandera con la mano en el pecho (¿verdad, Juancar?),



 Comentario de JC: Dijeron la mano en el pecho, pero no en el de quién...

Salimos a la calle y subimos por la 5ª hacia Central Park. Hacía un día precioso, sol, nada de frío... Qué suerte!! Paramos en el Rockefeller, entramos en la tienda de Lego, también en Tiffany... Y en Central Park estuvimos un buen rato. Comimos en un restaurante muy chulo al lado del Lincoln Center.












Cuando terminamos fuimos a The View, en el hotel Marriott de Times Square. Es un restaurante en la planta 48 que gira (da la vuelta completa en una hora). Es un sitio chulo para ver la ciudad desde las alturas. Y también nos pasamos un buen rato con las fresas del buffet que nosotros no podíamos comer!! Jeje.





Al salir de The View fuimos a ver si se podía patinar en Bryant Park, pero había una cola kilométrica... así que cogimos el metro hasta Washington Square y después caminamos hacia Brooklyn. Cruzamos el puente, cenamos una pizza como ya es tradición para mí cada vez que voy a Brooklyn, hicimos fotos y volvimos en metro hasta Grand Central.









 Comentario de JC: No os recuerda a una oveja???

El domingo amaneció lloviendo un poquito... Y después ya era el diluvio. ¡La que cayó! Así que entramos en algunas tiendas después de desayunar, compramos algún recuerdo, mi papi me regaló la chapa con mi nombre que he puesto en el cabecero de la cama, y después de mojarnos sólo un poco fuimos a comer. Los chicos volvieron a por las maletas y nosotras nos quedamos en Grand Central, y después nos encontramos en una cafetería al lado de la parada del bus.





¡¡Fue un finde genial! Y me consoló saber que a mis padres les impresionó NY más la primera vez que estuvieron, porque andaba yo un poco preocupada... jaja. A Manuel le encantó. Y Juancar también disfrutó. ¡Así que todos contentos!

El lunes tocó descansar, papá y yo fuimos a llevarle la comida a Juancar al cole, estuvimos haciendo recados y compramos las uvas. Mamá y Manuel (su pinche) hicieron unas patatas a la importancia... Mmmmmmm... Por la tarde volvimos a Macy's a hacer algunos cambios y al volver cenamos un perrito en el mítico Ben's Chili Bowl.


El martes por la mañana hicimos una cosa entretenidísima: la mudanza del apartamento 23 al 2. Nos hemos cambiado porque el nuevo es de una habitación, tiene muchos más armarios y no tiene escalera. Así que genial. Pero claro, nuestros pobres invitados... Paseo pallá, paseo pacá... Manuel hizo unos macarrones buenísimos para comer, y ya por la tarde, después de que los cuñaos se viciaran sólo un poco al PES, preparamos la cena de Nochevieja. Esta vez el menú fue: gambas al ajillo, jamón, lomo y queso de cabra (regalo de mi tía Ana, que ya está buena ;) ), paté y unos filetes de ternera buenísimos. Preparé unas bolsitas con las uvas y nos fuimos a tomarlas a la azotea de nuestros amigos Marlén y Antonio, que son unos soles. Tomamos una copa y a dormir.





El día de Año Nuevo fuimos a pasarlo a la bahía de Chesapeake, o, como ya os hemos contado otras dos veces, el Paraíso. Luz y Tony, el perrito Joe y la mamá de Luz son unos anfitriones geniales. Prepararon crema de cangrejo y pastel también de cangrejo, y cheesecake de chocolate... Mmmmm para chuparse los dedos!








 Comentario JC: Aquí está Joe con su abrigo nuevo de los Ravens.

Pasamos un día muy agradable, y ya por la tarde volvimos a DC no sin antes pasar por el Potomac Mills a que Manuel se comprara unos Levi's y mamá un bolso. Cenamos en el Open City para despedir las vacaciones...

Y desués de unos piques al PES, llegó el amargo momento de las despedidas. Juancar ya no les iba a ver por la mañana, así que yo lloré un poco...

El jueves por la mañana hicieron las maletas, fuimos a dar un paseo por aquí cerquita, y después de comer a una hora muy americana, vino el Super Shuttle a buscarnos para ir al aeropuerto.

Facturaron nada más llegar, y llegó el momento de despedirnos. Y lloré otra vez. Es que me dio tanta tanta pena que se fueran... Otros seis meses sin verles... Porque aunque mi mami es una madre súper buena madre y súper pesada, ya la echo de menos. Mucho. Y aunque mi hermano está como una regadera, es alguien con quien siempre te lo pasas bien. Y aunque mi padre "Oh My Good My Head"... papá es único. Da gusto estar a su lado. Es la mejor persona que conozco. Los tres son geniales, les adoro, y me da mucha rabia que estén tan lejos. Porque Juancar y yo estamos aquí voluntariamente, lo hemos elegido, estamos súper felices... Pero la familia es la familia. Y me encantaría que fuera más sencillo vernos. ¿Para cuándo un teletransportador, señores de la NASA? Gracias por venir. Mil gracias. Ya llevo tres días echándoos de menos...

Por cierto, me dice Juancar que os comente que ya está abierto el plazo para pedir fechas ;p Sus papis y su hermana vienen del 21 de marzo al 1 de abril. ¡Os estamos esperando!

Hasta muy pronto, amigos.

Silvia (y JC)